El concepto de Educación Especial y su evolución

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad

El término Educación Especial surge en 1958 por recomendación de la UNESCO para referirse “al sector de la pedagogía que engloba toda la enseñanza general o profesional destinada a los disminuidos físicos o mentales, a los inadaptados sociales y a toda otra categoría especial de niños”.

Hasta mediados del siglo XX, la Educación Especial se identificaba con la disciplina encargada de atender, desde el punto de vista de la pedagogía, a aquellos sujetos que presentaban algún tipo de deficiencia o anomalía que les impedía su desarrollo normalizado y el aprendizaje de determinados contenidos con la metodología habitual.

Esto ha cambiado, la normalización de los servicios, que en el ámbito educativo ha supuesto la integración escolar, ha dado paso a una concepción y a una práctica distinta. La Educación Especial discurre por las mismas vías que la educación general o, mejor dicho, es parte de la educación general. La escuela de la discriminación ha dado a paso a una escuela de la integración y de la inclusión. De la homogeneidad a la diversidad.

Las definiciones que a partir de este cambio ideológico se han venido desarrollando se pueden clasificar desde una doble vertiente:

– Aquellas en las que la Educación Especial se concibe como el conjunto de servicios o recursos a disposición del Sistema Educativo y de aquellos alumnos que precisen por presentar necesidades educativas especiales temporales o permanentes. (Autores representativos como Mª Antonia Casanova 1990 o Garanto 1993).

– Aquellos autores que la definen como la disciplina que se encarga de estudiar y analizar los procesos de enseñanza-aprendizaje en situaciones de diversidad, con el objetivo de ofrecer una respuesta educativa a los alumnos que presentan necesidades educativas especiales. (Autores representativos como Balbás 1995 o Torres González 1999).

Para entender este cambio ideológico, es conveniente que profundicemos en los motivos que los han propiciado.

A partir del siglo XIX la Educación Especial se entendía bajo el Modelo del Déficit, por el que se entendía ésta como el tratamiento y rehabilitación de las personas deficientes o disminuidas, como una actividad independiente y separada del sistema educativo general. Se entendía que la EE correspondía las pedagogías especiales adaptadas a los niños que mostraban algún déficit o discapacidad.

Marchesi y Martín (2002) señalan como características del concepto de deficiencia el innatismo y la estabilidad a los largo del tiempo. Defendían que se debe a causas fundamentalmente orgánicas y se ponía énfasis en organizar las distintas categorías de los trastornos.
Será a partir de los años 50 cuando se empiece a cuestionar este modelo.

En las últimas décadas, hemos avanzado de un modelo centrado en el déficit a la Atención a la Diversidad centrada en el modelo curricular, como señala Arnaiz (2003): “caracterizado por una escuela comprensiva, con carácter integrador, que asume la heterogeneidad, y que utiliza prácticas que respetan la diversidad en un marco de igualdad”.

El momento actual se centra en alcanzar un modelo de educación inclusiva que refuerce las instituciones educativas para que estén en condiciones de formar a cada alumno en función de sus características personales.

En la configuración de este nuevo escenario ha tenido mucho que ver los avances y aportaciones realizadas desde el paradigma de los apoyos, y en concreto, del nuevo concepto de discapacidad.
El término de Necesidades Educativas Especiales tiene su origen en Inglaterra a partir de la publicación del Informe Warnock (1978) donde aparece por primera vez. Este informa inspirará más tarde las diferentes leyes educativas de los sistemas educativos europeos.

En el año 2001 la OMS aprueba la Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF). En esta revisión se sustituyen los términos de deficiencia, discapacidad y minusvalía, por los de déficit en el funcionamiento, limitación en la actividad y restricción en la participación.

En el preámbulo de la Convención sobre derechos de las personas con discapacidad (2006), se reconoce que la “discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con los demás”. Se resumen como la consideración de la discapacidad como una cuestión de derechos humanos.

Este nuevo paradigma y conceptualización, supone un cambio radical en el planteamiento de la EE de manera que desplaza el centro de atención centrado en el individuo, considerado portador de alguna deficiencia o trastorno, hacia la intervención educativa, en la que el sujeto es una de las partes implicadas.

El Centro Nacional de Recursos de Educación Especial (CNREE) (1992) en el documento Alumnos con necesidades educativas especiales y Adaptaciones curriculares, define que “un alumno tiene necesidades educativas especiales, si por cualquier causa, tiene dificultades de aprendizaje mayores que el resto de alumnos para acceder a los aprendizajes que se determinan en el currículo que le corresponde por edad, de forma que requiera, para compensar dichas dificultades , adaptaciones de acceso y/o adaptaciones significativas en varias áreas del currículo”

El actual concepto de Necesidades Educativas Especiales (NEE) se define en función de la necesidad de ayuda adicional del sujeto con respecto a las requeridas por los niños que asisten a la escuela ordinaria.

El Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo introdujo en España por primera vez, de forma explícita y generalizada, el concepto de necesidades educativas especiales de la siguiente manera:
Las necesidades educativas especiales se predican de aquellos alumnos que, además, y de forma complementaria, puedan precisar otro tipo de ayudas menos usuales. Decir que un determinado alumnos presenta necesidades educativas especiales es una forma de decir que, para el logro de los fines de la educación, precisan disponer de determinadas ayudas pedagógicas o servicios. De esta manera, una necesidad educativa se describe en término de aquello que es esencial para la consecución de los objetivos de la educación.

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