Educación para la Prevención de las Drogodependencias

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Referirnos a una Educación para la prevención en el consumo de drogas implica tener que referirnos a la representación social de este fenómeno para poder entender cualquier actuación desde un enfoque preventivo.

En ese sentido, y situando la aparición del consumo de drogas ilegales como problema social a finales de la década de los 70, es importante resaltar cómo las propuestas planteadas ante este fenómeno han estado caracterizadas por el tratamiento al drogodependiente sin plantearse actuaciones más globales desde el punto de vista de la educación en valores.

La puesta en marcha del Plan Nacional sobre Drogas en 1985 supuso un primer paso en esta línea educativa. Muchos han sido los esfuerzos volcados durante todos estos años en cuanto al consumo de drogas se refiere y de manera más reciente el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha la Estrategia Nacional sobre Drogas 2009-2016, una estrategias que asume una perspectiva humanitaria, que pone el acento en el respeto a los derechos de los afectados, que promueve el acercamiento a las poblaciones vulnerables, que persigue proteger la salud pública y la de los consumidores, aliviar el sufrimiento de los afectados, proporcionar la información y habilidades suficientes para tomar decisiones responsables y reducir los daños que causa el consumo de drogas tanto para el consumidor como para la sociedad.

Desde este nuevo marco institucional la prevención del consume supone, en primer lugar, promover una conciencia social sobre la importancia de los problemas, los daños y los costes personales y sociales relacionados con las drogas, sobre la posibilidad real de evitarlos y sobre la importancia de que la sociedad en su conjunto, sea parte activa en su solución.

En segundo lugar, aumentar las capacidades y habilidades personales de resistencia a la oferta de drogas y a los determinantes de los comportamientos problemáticos relacionados con las mismas, es decir, promover el desarrollo de recursos propios que faciliten las actitudes y las conductas de rechazo, que serán distintas según el tipo de droga y el ámbito y nivel de la intervención.

Y, en tercer lugar, conseguir retrasar la edad de inicio del contacto con las drogas, dado que además de acortar el tiempo potencial de exposición cuanto mayor es la edad de las personas que entran en contacto con las drogas, menos es la probabilidad de desarrollar problemas de adicción y de padecer otro tipo de consecuencias indeseables.

Desde esta Estrategias nacional se identifica a la población infantil, adolescente y jóvenes como un grupo de riesgo por diversas razones (situación en la etapa del desarrollo hacia la madurez, especia vulnerabilidad a los estímulos hacia el consumo en general, curiosidad ante las novedades, etc.), y por lo tanto, pueden verse afectados en mayor medida en relación con el uso de drogas. De otro lado, cabe señalar que son los adolescentes y los jóvenes quienes más participan en los denominados “consumos recreativos” de drogas como el cannabis o el alcohol y, en menor medida, la cocaína. Es imprescindible contar con ello, tanto a la hora de aplicar las actuaciones preventivas, como incluso en el diseño y elaboración de las mismas.

Por otra parte se reconoce el papel fundamental de la comunidad educativa en todo este proceso preventivo. Constituye, junto con la familia, la instancia más importante para la socialización de las personas. Para optimizar los resultados de la educación sobre drogas es imprescindible tanto la implicación de los tres elementos que constituyen la comunidad educativa (alumnado, familias y profesorado), como la adecuada coordinación entre los mismos y con los recursos sociales y sanitarios existentes en el territorio local. Por tanto, será necesario conseguir un alto grado de interrelación entre las actuaciones que se lleven a cabo desde los ámbitos social, sanitario y educativo, así como buscar y facilitar al máximo la colaboración y complicidad de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos y del personal docente, para la potenciación de la educación en valores y en la promoción y educación para la salud en general.

Desde el marco de la Prevención del consumo de drogas es importante tener en cuenta que han sido y siguen siendo muchos los enfoques posibles (médico-sanitario, psico-social, social-comunitario…) pero en todos ellos se coincide en cuanto al planteamiento de la prevención desde distintos niveles de actuación:

Prevención Universal: conjunto de actividades que se diseñan para abarcar a todos los individuos de la población en general, sin contemplar si alguna presenta mayor número de riesgos individuales que los conlleven al inicio y abuso de drogas. En esta intervención preventiva, se considera que los miembros de la población pueden compartir los mismos factores de riesgo relacionados con las drogas, pero que el riesgo es variables para cada individuo. El objetivo es posponer o prevenir el abuso de drogas en los individuos, a partir de la presentación de información específica y actualizada; además, promover el desarrollo de habilidades necesarias que contrarresten el problema de las adiciones. Básicamente, la operación de los programas de prevención universal se enfocan al mejoramiento ambiental, al establecimiento de habilidades de resistencia personales y el fortalecimiento de otros aspectos positivos en la población participante.

Prevención selectiva: el conjunto de acciones que de dirigen a ciertos subgrupos de la población que han sido identificados como sujetos de alto riesgo para el abuso de sustancias tóxicas; ya que poseen riesgos específicos que requieren su participación directa en las actividades preventivas adecuadas a su situación. En objetivo principal es evitar el inicio del abuso de drogas, a partir del fortalecimiento de los factores de protección de los integrantes del subgrupo de riesgo (p.e. autoestima, solución de problemas, etc.), de forma que éstos sean empleados como recursos efectivos contra los factores de riesgo (como la asociación que se establece con gente que abusa de las drogas).

Prevención Indicada: son los programas que dirigen sus actividades hacia aquellos individuos que han experimentado con drogas y muestran conductas problemáticas asociadas al abuso de sustancias. La atención a estos individuos requiere de la elaboración de programas de prevención especiales.
Desde este análisis es importante señalar que desde el ámbito escolar, como institución socializadora, se nos ofrecen múltiples posibilidades para desarrollar actuaciones de prevención en el consumo de drogas.

Durante las dos últimas décadas organismo públicos y privados así como las diferentes administraciones educativas, están poniendo en marcha distintos programas educativos centros para contribuir a la prevención del consumo de drogas, destacan por su interés los que promueve la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD):

Cine y educación en valores
Club del buen deportista
Prevenir para vivir
Nuestro escenario: el teatro de la educación
Me llamo Marcos: Jóvenes Estilo de vida

Os dejamos el link sobre este último, Pincha aquí
Navegando por la página de FAD podéis encontrar más información.

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